martes, 18 de marzo de 2008

La fiebre del Coltán: El imperialismo continúa


Una guerra que el mundo no conoce o no quiere conocer


Pensar y hablar del continente africano, es pensar en lo exótico, en la aventura del cazador blanco, pero nunca nos vamos a poner a pensar en su pueblo. En nuestro pensamiento predominara un solo concepto “Negro” y nos acordaremos de Mandela, Kunta Kinte o Shaka Zulú. Todos de una forma ú otra lucharon contra la opresión de los europeos, que descubrieron África y la tomaron como su botín de guerra a través de un colonialismo tardío. Manteniendo esta idea hoy el continente olvidado sigue sufriendo una nueva sangría, antes fue el oro y las piedras preciosas ahora es el “Coltán” y la pregunta es “¿qué es Coltán?” Es la combinación de dos palabras, que corresponden a sendos minerales: la columbita y la tantalita, de los que se extraen dos metales más apetecidos que el oro. Extraído en Brasil, Australia y Tailandia donde empezaron a escasear. Metales altamente estratégicos y que actualmente el 80% de las reservas del mundo se encuentran en África. Las minas se localizan en la Republica Democrática del Congo (ex Zaires) (RDC) en el límite con Uganda y Ruanda. Zona donde preexiste una larga guerra que no tiene fin y que para el mundo no existe, causa de la misma son la depredación de metales preciosos y recursos estratégicos, permitiendo establecer un mercado paralelo e ilegal en el África central. Se debe aclarar que EE.UU. para poder controlar la región empezó con algunos movimientos tácticos. Primero, se alió con ciertos clanes de Ugandeses y Ruandeses para que llegaran al poder. Segundo, colabora en la formación de militares y la creación de sus bases. Todo esto tiene solo un fin, dominar el Congo, que supera ampliamente a Uganda y Ruanda en recursos estratégicos.
El coltán es un metal esencialmente estratégico, se usa en la nueva tecnología, las estaciones espaciales y sus naves tripuladas que van al espacio y las armas más sofisticadas que nos podemos imaginar y en especial la telefonía celular. Se aplica en la construcción de baterías cada vez más chicas, permitiendo que su carga dure mucho más tiempo. El coltán es el medio con que se enriquecen unos cuantos y de esta manera también pueden financiar su propia guerra.
El ejército Ruandés el (APR) creo su propia estructura para poder controlar los contactos comerciales y empresariales con occidente, en relación con la minería y en especial con la extracción de coltán. Se fundan varias empresas mixtas entre comerciantes europeos que negocian el mineral y miembros del APR y el entorno del presidente ruandés.
Acompañando esta problemática, África padece una gran desertificación, situación que lleva a los campesinos de la región a abandonar sus tierras para trabajar en las minas. Más de 10.000 mineros entre campesinos, presos que se les ofrece la reducción de sus penas y la mano de obra más codiciada y barata, la de miles de niños que abandonan las escuelas para trabajar en las minas. Los mineros, si se les puede llamar así se alejan de sus comunidades por mucho tiempo, deslumbrados por los 10 dólares que pagan por kilo de mineral extraído, que luego cotiza a 300 en el mercado. El problema es que no todos vuelven. En cuatro años han muerto más 3 millones de personas en las minas de coltán. En la distancia está situación que se genera en torno a la explotación del coltán, es comparable con la explotación de las minas de Potosí por los colonizadores españoles en América. Acá también se traían poblaciones enteras de hombres para trabajar en la mina y nunca regresaban a sus hogares. Lo diferencia está, que en África los trabajadores acuden a las minas en forma voluntaria en busca de un bienestar y terminan como esclavos. En Potosí a los aborígenes se los obligaba a través de un sistema denominado “la Mita” Ahora bien, como funciona este negocio de un millón de dólares por mes. El ejército ruandés lleva el mineral a la capital de Ruanda, donde se lo trata y se lo purifica en la Somirwa (Sociedad Minera de Ruanda), antes de ser exportado. Después, su destino serán las potencias de occidentes, Estados Unidos, Alemania, Holanda, Bélgica y la excepción es Kazajstán que también esta en el juego. La empresa que tiene el monopolio es la Somigl (Sociedad Minera de los Grandes Lagos), que es una sociedad integrada por Africom (belga), Prometo (ruandesa) y Congecom (Surafricana), esta empresa entrega al movimiento rebelde RCD (Reagrupación Congoleña para la Democracia) 10 dólares por cada kilo de coltán.
En un espacio plagado de contrabandistas, porque, la mayor cantidad de coltán sale de África de contrabando y sus ganancias no vuelven como beneficio para el pueblo africano, sino en arma para los grupos rebeldes, que mantienen enmascarada la situación de inestabilidad en la región. A río revuelto ganancia de pescadores.
¿Quiénes utilizan el metal? Son las empresas que desde hace 10 años se disputan “el tesoro”, Nokia, Ericsonn, Siemens, Sony, Bayer, Intel, Motorota, Hewlett-Packard, Hitachi o IBM, a través de aliados autóctonos.
Retomando la introducción, África continente exótico, espacio de aventureros y soñadores, necesariamente debe pagar tan alto precio para ser reconocido como continente y no ser un producto para el pillaje y beneficio del mundo desarrollado e imperialista. Hoy los conflictos y personajes son funcionales a las potencias militares e industriales del mundo. El olvido y marginación de los más pobres se oculta y que para poder sobrevivir padecerán la esclavitud y su desaparición como personas.
África hoy posee dos recursos estratégicos no renovable el petróleo y el coltán, que casualidad el espacio donde se encuentran son zonas de conflictos en la actualidad.


La paz, nunca llegara para el mundo, si se perpetúa la ambición de los más poderosos


Conflictos armados

Los conflictos armados han costado 300.000 millones a los países africanos y han reducido su economía un 15 por ciento

Un informe indica que con el dinero despilfarrado se podrían haber solucionado problemas como el sida, el agua potable o la educación

Los conflictos armados registrados en los últimos quince años en África han supuesto pérdidas valoradas en casi 300.000 millones de dólares, lo que equivale a la ayuda internacional recibida de los principales donantes en este mismo periodo, y una reducción en un 15 por ciento del potencial de crecimiento económico de los países afectados, según un informe difundido por las organizaciones Oxfam Internacional (Intermón Oxfam en España), IANSA (Fundació per la Pau) y Saferworld. Con este dinero "despilfarrado", se podrían haber solucionado los problemas del sida, la tuberculosis y la malaria y el suministro de agua potable, educación y saneamiento.
El nuevo informe, 'Los millones perdidos de África', revela que uno de los problemas de fondo es el suministro de armas, que en un alto porcentaje proceden del extranjero. Por ejemplo, el 95 por ciento de los fusiles kalashnikov usados en los conflictos africanos proceden de fuera del continente. Asimismo, las ONG aseguran que "España es la principal suministradora de munición del África Subsahariana" y advierten de la necesidad de impedir la llegada de municiones a las zonas de conflicto a fin de limitar la violencia armada.
El estudio, que basa sus resultados en los efectos globales de los conflictos africanos sobre el Producto Interior Bruto (PIB) del continente y parte de las definiciones del Barómetro de Conflictos del Instituto de Investigación sobre Conflictos Internacionales de la Universidad alemana de Heidelberg, centra la atención en 23 países que sufrieron conflictos armados o crisis de violencia extrema entre 1999 y 2005: Angola, Argelia, Burundi, República Centroafricana, Chad, República Democrática del Congo (RDC), República del Congo, Costa de Marfil, Eritrea, Etiopía, Ghana, Guinea, Guinea-Bissau, Liberia, Níger, Nigeria, Ruanda, Senegal, Sierra Leona, Sudáfrica, Sudán, Uganda y Yibuti.
El documento revela que el coste de los conflictos en estos 23 países se elevó a 284.000 millones de dólares entre 1990 y 2005 y que los países africanos afectados por conflictos, guerras civiles o insurgencia han visto reducida su economía en una media de un 15 por ciento anual. El continente pierde unos 18.000 millones de dólares al año como resultado de los conflictos armados.
Estos costes son tanto directos --gasto militar, destrucción de infraestructuras, gastos médicos, cuidado de desplazados-- como indirectos --oportunidades perdidas, cese casi total de la actividad económica, desvío de ingresos procedentes de los recursos naturales, desempleo y falta de servicios públicos, traumas entre la población--. "Mueren más personas, sobre todo mujeres y niños, por causas derivadas de los conflictos que por el conflicto en sí", advierte el estudio.
Por ejemplo, en Guinea-Bissau, la tasa de crecimiento proyectada sin conflicto habría sido del 5,24 por ciento para el periodo 1998-1999, pero la tasa de crecimiento real fue de menos 10,15 por ciento. En Burundi, la tasa de crecimiento proyectada entre 1993 y 2005 era del 5,5 por ciento y el crecimiento real fue de menos 1,1, con una pérdida de 5.700 millones de dólares del PIB. En Ruanda, se calcula que el coste del daño material causado durante el genocidio de 1994 fue de cerca de 1.000 millones de dólares, y en la RDC el coste de reconstrucción se cifra en 20.000 millones de dólares.
Otro ejemplo significativo es el del norte de Uganda, afectado por los enfrentamientos del Ejército de Resistencia del Señor (LRA) con las fuerzas armadas, y por los consiguientes abusos contra la población por parte de los dos bandos. El informe revela que los costes militares derivados únicamente de este conflicto suponen un 28 por ciento del total, que las pérdidas en agricultura y ganadería, principales fuentes de sustento para la población, son del 20 por ciento, que las pérdidas de ingresos procedentes del turismo son del 14 por ciento y que los costes médicos relacionado con la guerra suponen más de un 10 por ciento del total.

La regionalización de los conflictos armados amenaza con agravar la situación de África

Según la 'Alerta 2007' de ECP y MSF, las crisis humanitarias aumentaron en 2006, a pesar de la ausencia de catástrofes naturales


El fenómeno de la regionalización está agravando el escenario de conflictos armados en Africa, continente que a pesar de contar con el mayor número de guerras y situaciones de tensión, sigue sin acaparar el grueso de la atención pública, según se desprende de 'Alerta 2007 Informe sobre Conflictos, Derechos humanos y Construcción de Paz' presentado hoy por Escuela de Pau (ECP) y Médicos Sin Fronteras (MSF), en el que también se subraya que el número de crisis humanitarias en 2006 sufrió un ligero aumento, a pesar de la ausencia de las catástrofes naturales que marcaron 2005.Según los datos del informe hecho público hoy en Madrid, el pasado año el número de conflictos armados en el mundo se mantuvo en 21, rompiendo así la tendencia de disminuición que se venía registrando en los últimos años. De estos, nueve tenían lugar en el continente africano, donde, además, la situación empeoró respecto a 2005, especialmente debido a la expansión de la crisis de la región sudanesa de Darfur y su prolongación en Chad y República Centroafricana, y el estallido del conflicto latente en Somalia, mientras la atención mediática se concentraba en Afganistán, Irak, el conflicto israelopalestino y Líbano.El director de la Escula de Cultura de Pau, Vicenç Fisas, puso de manifiesto cómo "la mayor parte de los conflictos que hay en la actualidad tienen muy pocos componentes ideológicos" y encuentran su origen básicamente en la cuestión del territorio y la lucha por los recursos naturales. "Hay muchos grupos armados que no tienen ni programas", explicó. Además, subrayó que en la mayor parte de los conflictos los actores no son fuerzas armadas regulares, sino fuerzas que no siguen principios ni códigos, "con un desprecio absoluto del derecho humanitario y donde lo que se busca no es el poder político, sino zonas ricas en recursos naturales", lo que conduce a que incluso se comentan violaciones y actos de pillaje sobre sus propias comunidades. Como aspecto positivo, Fisas destacó que son "muy pocos los conflictos armados donde no se está buscando una solución". "Pocas veces en la historia de las últimas décadas hubo tal cantidad de negociaciones en marcha", dijo. Según el informe, tres de cada cuatro conflictos tenían negociaciones en marcha, aunque de los procesos de paz abiertos en 2006, sólo el 18% funcionó relativamente bien, mientras el 42% sufrió ciertas dificultades y el otro 42% fue mal. En este sentido, el director de ECP subrayó que "sólo un 10% de los conflictos acaba mediante un proceso de victoria militar", mientras el resto lo consigue a través de paz.Asimismo, puso de manifiesto la "complejidad" que conllevan las ocupaciones estratégicas por parte de fuerzas extranjeras, que "dificulta la búsqueda de salidas" y restan visibilidad "a la gran cantidad de conflictos", especialmente a la catástrofe de Darfur, la más importante en términos de muertos, destrucción, número de desplazados y regionalización.
CRISIS HUMANITARIAS
Respecto a las crisis humanitarias, el año 2006, con 45 escenarios con importantes déficit humantiarios, vivió un ligero aumento de estas situaciones, especialmente remarcable por la ausencia de catástrofes naturales que caracterizó al año anterior y el protagonismo de las denominadas 'emergencias políticas complejas'.Así, según el informe, la mayor parte de crisis humanitarias tuvieron lugar en escenarios de conflicto, tensión o en situación posbélica, que en algunos casos se vieron agravados por la confluencia de fenómenos atmosféricos como sequías o inundaciones. Y nuevamente con el continente africano como el principal foco de necesidad, acaparando el 59% de las crisis humanitarias, con el eje Sudán-Chad-República Centroafricana a la cabeza.Al margen de Africa, Haití en América, Sri Lanka y Timor Oriental en el continente asiático, Chechenia Asia central y los territorios palestinos en Oriente Próximo fueron los escenarios de las crisis más graves. En este contexto, el informe subraya cómo la escasez de fondos volvió a repetirse durante el año, sobre todo, una vez más, en el contexto africano, especialmente en Níger, Kenia y el Africa austral. También fue alarmante la situación de la falta de fondos en los países del Cuerno de Africa, donde sólo el 34% del llamamiento humanitario emitido por Naciones Unidas por los países donantes. Mientras tanto, la acción humanitaria se vio marcada en 2006 por la obstaculización en el acceso a las víctimas y los ataques al personal humanitario. Así, la presidenta de Médicos Sin Fronteras, Paula Farias, subrayó cómo "cada vez es más difícil mantener el rol de independencia" de las organizaciones no gubernamentales.



Situación alimentaria en Africa. Informe de la FAO



La situación alimentaria en África austral suscita graves preocupaciones.
Casi 12 millones de personas necesitan ayuda. Nuevo informe de la FAO sobre África
13 de diciembre de 2005, Roma - La inseguridad alimentaria en África austral es muy preocupante a pesar de una extraordinaria cosecha de maíz en África del Sur, según el nuevo Informe sobre África publicado por la FAO.

Alrededor de 12 millones de personas, sobre todo en Zimbabwe y Malawi necesitan urgentemente ayuda alimentaria.Sin embargo, en Sudáfrica la cosecha de maíz ha sido extraordinaria: 12,4 millones de toneladas que, según las estimaciones, harán posible una exportación potencial de excedentes de 4,66 millones de toneladas. Más que suficiente para cubrir las necesidades de importación de la subregión.

En Zimbabwe, escasean los insumos claves para el cultivo: semillas, fertilizantes y fuerza de tracción. Normalmente el país necesita unas 50.000 toneladas de semillas de maíz, pero en estos momentos solamente la mitad está disponible localmente. Por otra parte, las compañías de fertilizantes calculan que este año contarán sólo con un 75 por ciento de los fertilizantes disponibles el año pasado, que eran ya pocos y que el precio será mucho más caro.En muchas zonas son notables las dificultades de acceso a los alimentos, tanto por la escasez de cereales en el mercado y la elevada inflación, como por los problemas de combustible y transportes que exacerban aún más la inseguridad alimentaria. Entre junio y octubre de este año, el precio por kilo del maíz pasó de los 2.000 a los 8.000 dólares zimbabwenses. Se estima que unos tres millones de personas recibirán mensualmente raciones de cereales y legumbres del Programa Mundial de Alimentos (PMA).

Empeora la inseguridad alimentaria en todo Malawi mientras el precio del maíz continúa aumentando. Hasta la fecha, las importaciones comerciales y las entregas de ayuda alimentaria dejan que desear, a pesar de las significativas sumas prometidas por los donantes internacionales.

La cosecha de 2005 en África Oriental ha sido, en general, mejor que la del año pasado y se espera un incremento de la disponibilidad de alimentos en la mayor parte de los países de esta subregión. Sin embargo, la situación alimentaria, en conjunto, es todavía precaria y en varias naciones la guerra, el desplazamiento de la población y las pasadas sequías han provocado un aumento del porcentaje de malnutrición.

En Somalia suscita siempre grave preocupación el estado de seguridad alimentaria ya que más de 900 000 personas necesitan ayuda urgente. La situación empeora ulteriormente debido a los nuevos brotes de hostilidades en el sur del país y al deterioro de las condiciones de seguridad que dificultan la distribución de las ayudas.

También es alarmante la situación alimentaria en Sudán donde los continuos conflictos y el desplazamiento de la población han provocado una grave inseguridad alimentaria, especialmente en la región de Darfur y en el sudeste de la nación.

En Eritrea, a pesar de la producción más elevada de cultivos, alrededor de 1,4 millones de personas necesitan ayuda alimentaria.En las principales regiones productivas de Etiopía, las perspectivas de los cultivos son favorables, pero la disponibilidad de alimentos en los hogares es escasa y en algunas zonas el porcentaje de malnutrición, sobre todo infantil, es muy elevado. Se estima que 3,8 millones de personas necesitan con urgencia ayuda alimentaria.

En el Sahel, gracias a las favorables condiciones climáticas durante todo el período de crecimiento de los cultivos, se perfilan buenas cosechas. Sin embargo, la grave crisis alimentaria que devastó esta subregión en 2004 y 2005 repercutió tremendamente en los ingresos, los medios de sustento y la nutrición. Como consecuencia, los hogares perdieron sus recursos productivos, incluidos los animales domésticos y se registró un elevado nivel de endeudamiento. La situación es particularmente grave en Níger, en algunas zonas de Burkina Faso, en Malí y Mauritania. En Costa de Marfil la inseguridad y la fragmentación que atraviesa la nación, siguen perjudicando la agricultura y las actividades mercantiles.

En varios países de África Central, las perspectivas de los cultivos y de seguridad alimentaria son desfavorables, sobre todo por las guerras civiles y la inseguridad.

Burundi ha advertido que sobre sus provincias septentrionales y orientales se cierne una grave crisis alimentaria, dadas las previsiones desfavorables para la primera cosecha de 2006.Según el informe, las necesidades de importación de cereales en África subsahariana en 2005 y 2006 seguirán siendo altas.

Sequía

Millones de personas al borde de la inanición en África

Millones de personas en el Cuerno de África están al borde de la inanición debido a la grave sequía que se entremezcla con las numerosas guerras de la región, según alertó el 6 de enero de 2006 la Organización de la ONU para la Agricultura y la Alimentación (FAO) tras haberse registrado las primeras muertes en Kenia. La FAO estima que 11 millones de personas en Somalia, Kenia, Djibouti y Etiopía necesitan ayuda alimentaria urgente, además de ganado, agua y semillas.
La alarma saltó nuevamente debido al comienzo de la estación seca, con predicciones que hablan de que las próximas lluvias previstas para marzo o abril, tampoco serán buenas. Multitud de personas se desplazarán en los próximos meses en busca de agua y alimento para sus ganados, pero la fuerte sequía ha reducido este año las posibilidades de pastoreo y ha mermado muchas regiones.
Especialmente seria es la situación alimentaria en Somalia y el este de Kenia, donde ya se han registrado las primeras muertes.
En Djibouti, alrededor de 150.000 personas (la quinta parte de la población) se enfrenta a la escasez de comidas por la sequía, mientras en Etiopía la situación se deteriora especialmente al este y sur del país.



Miles de africanos están muriendo por la sequía, según la ONU


La prolongada sequía en el este de África está matando a miles de personas por enfermedades relacionadas y malnutrición, dijo el viernes la ONU en la primera estimación de este tipo sobre la amplitud de la tragedia.
'No están muriendo aún en grandes números por el hambre en sí, está muriendo sin embargo por enfermedades asociadas y malnutrición', dijo el subsecretario para Asuntos Humanitarios de las Naciones Unidas, Jan Egeland, en una rueda de prensa en Nairobi.

'Ahora están muriendo niños malnutridos mueren en números muy altos, desde luego miles, probablemente decenas de miles, a lo largo del Cuerno de África', añadió, respondiendo a una pregunta sobre cuántas vidas se había cobrado la sequía.
Egeland hizo estas declaraciones en Nairobi al lanzar de un llamamiento para lograr 426 millones de dólares en fondos de emergencia para 8 millones de personas que necesitan asistencia urgente en toda la región.

'Sería evidente si, supongamos, toda Escandinavia se enfrentara a una hambruna colectiva, el mundo realmente respondería. Si todo el norte de Irak se enfrentara a una hambruna masiva, creo que el mundo realmente respondería. Si Kosovo y Bosnia una vez más se enfrentara a una hambruna, creo que el mundo respondería de forma masiva'.

Decir que la situación actual del continente africano es causa directa del colonialismo y del neocolonialismo, puede que no sea "científico", pero desde luego no es erróneo. El intento del colonialismo europeo para dominar África pasó por la despersonailzación de sus habitantes, aniquilando sus culturas y reprimiendo sus lenguas. A esto también se le unió la esclavitud y la masiva explotación de sus recursos naturales que se invirtieron en la prosperidad del Primer Mundo.

Actualmente podemos ver la herencia que nuentros antepasados han legado al Tercer Mundo y que todos ayudamos a mantener.

He seleccionado algunos artículos que me han parecido verdaderamente ilustrativos acerca de esta realidad para todo aquel que tenga interés en conocerla.


La esperanza de vida en África baja cuatro años en una década
20minutos.es. 28.06.2006


Desde jóvenes, los niños africanos deben convivir con el hambre y la enfermedad. (Archivo)
Las claves:
La principal causa es el avance del SIDA.
En África viven el 60 % de los seropositivos de todo el mundo.
La esperanza de vida se sitúa en los 46 años.
Mientras que Europa se vive los 73 años, en Norteamérica hasta los 77 y en Latinoamérica hasta los 71, medias que han subido en las últimas décadas, en Africa ha ocurrido lo contrario y hoy se vive 46 años de media, 4 menos de los que se vivían en la década de los 90, según una información aparecida en El País.
La causa principal es el avance del SIDA, y es que en África son 26 millones de personas las que padecen esta enfermedad, lo que supone un 60 % del total mundial, según un informe llevado a cabo por el Banco Mundial.
El SIDA, al debilitar el sistema inmunológico, abre la puerta a que enfermedades como la tuberculosis o la malaria se hayan multiplicado, sumándose a éstas unos sistemas de salud endebles, la pobreza y la malnutrición.
El África subsahariana consiguió disminuir la mortalidad infantil progresivamente entre los setenta y ochenta, subiendo su esperanza de vida de los 42 a los 50 años, coincidiendo con intervenciones como terapias de rehidratación oral y vacunación, pero los expertos juzgan que la inversión de la tendencia en los 90 hace ahora prácticamente imposible cumplir los Objetivos del Milenio de la ONU .

Independencia y situación económica actual







La independencia de los Estados africanos es un proceso más o menos rápido. Antes de la segunda guerra mundial se habían independizado, por cuestiones de equilibrio político, Egipto, Etiopía, Liberia y Sudáfrica.


Tras la segunda guerra mundial y la Conferencia de Bandung (Indonesia, 1955) comienza la independencia de África. El primer país en liberarse fue Ghana (1957) y antes de 1965 se habían liberado casi todos los países. Luego hay un compás de espera y en 1975 se liberan las últimas colonias africanas: El Sáhara español y Mozambique.


Frecuentemente, tras la independencia, muchos países cambian de nombre, e intentan redefinir sus fronteras. Pero las divisiones que establecieron los europeos son más estables de lo que parecen. El hecho de cómo entender el Estado y de hablar la misma lengua, la de la metrópoli, se ha revelado como una diferencia insuperable. Sin embargo, no son los conflictos fronterizos los más graves en la región, sino las luchas internas por el poder, sobre todo si hay un grupo comunista con posibilidades de alcanzarlo. Las dictaduras militares y la corrupción se instalan en casi todos los países.






A pesar de la descolonización, las relaciones económicas con las antiguas colonias continúan siendo privilegiadas. Los países europeos controlan la vida económica, sin las presiones que conlleva la vida política. Los blancos que se quedan no son exactamente extranjeros, y la guía europea domina la sociedad. El neocolonialismo va desde la tutela efectiva al acuerdo económico, como la creación de la Commonwealth .




Tras la descolonización la metrópoli deja de invertir en la colonia, sobre todo en las obras públicas, y las infraestructuras creadas se deterioran. La guerra suele ahuyentar a los capitales de inversión, con lo que el país se descapitaliza. La negligencia administrativa y la corrupción no favorecen las nuevas inversiones, ni la creación de capitales autóctonos, con lo que la estos países entran en crisis: y la pobreza y la miseria se afianzan en la sociedad, y se convierte en una lacra muy difícil de erradicar.





Situación económica general de África
El rasgo más llamativo de la economía africana es su desintegración, ya que no corresponden las necesidades de su población con los productos que elaboran. En general, se produce para la exportación, y no para el consumo interno.
Otra de las características llamativas es que la actividad económica es extractiva y depredadora con el medio.
Todos los países de África, salvo ciertas regiones sudafricanas, pertenecen al Tercer Mundo. En África conviven dos tipos de economía: una tradicional y de subsistencia, y otra capitalista dirigida la comercio internacional.
Predomina el sector primario de una manera abrumadora, tanto en la economía de subsistencia como en la capitalista.
La infraestructura económica, tanto en los transportes como en el comercio, es deficiente, salvo en la exportación. África necesita fuertes inversiones de capital.
La economía africana se concentra en una serie de islas desarrolladas, mientras que el resto del territorio es un país subdesarrollado. Estas islas desarrolladas suelen estar en la costa, en torno a los grandes puertos y en las regiones ecológicamente favorables para las plantaciones, además de en las zonas mineras.


Agricultura, ganadería y pesca
La agricultura es el principal sector de actividad en África. La agricultura africana se debate entre dos modelos: el tradicional de subsistencia y el de plantación especulativa.
Los sistemas tradicionales se dividen básicamente en dos: la agricultura de roza y fuego propia de las regiones de sabana y selva, y la agricultura intensiva de regadío de los oasis del Sáhara y el Sahel. Aunque también encontramos la agricultura mediterránea en la costa norte.
La plantación cultiva productos con destino a la exportación, y no para las necesidades del país, como el café, cocotero, hevea, algodón, plátanos, azúcar, etc., además de los dátiles, los cítricos, las frutas y las hortalizas de la costa mediterránea. Su producción depende de las necesidades de los países desarrollados, y su prosperidad de las condiciones del mercado internacional. En general, cultivan productos secundarios en la dieta de los países desarrollados, que son de los que primero se prescinde en caso de crisis, y están sujetos a modas, por eso son plantaciones especulativas, ya que presuponen cuál será la demanda en los países ricos.
La titularidad de las plantaciones ha cambiado de mano tras la independencia; ahora están en manos autóctonas. Esto obliga a la burguesía local a asumir los riesgos de un fracaso en la obtención del producto. Sin embargo, continúan en manos de la burguesía de los países ricos los canales de comercialización, con lo que se aseguran los mayores beneficios con los mínimos riesgos.
La ganadería es otro de los recursos tradicionales de la economía africana; sin embargo, en gran parte de África, fuera de la sabana, no existen pastos. La sabana tiene un clima en el que las grandes sequías son un problema para el ganado, lo que impone una explotación seminómada.
La pesca es un recurso tradicional muy extendido, sobre todo la pesca en ríos y lagos, pero apenas supone nada en la economía de los países. Algunos bancos marinos africanos son muy ricos, como los de la costa mauritana, pero están explotados por flotas extranjeras.
La quiebra de la agricultura tradicional, y la falta de alternativas, produce miseria y hambre en la mayor parte del territorio. La ayuda internacional permite paliar esta situación, pero frecuentemente con productos ajenos a su dieta tradicional. Esto implica un cambio de hábitos alimenticios, con productos que no se cultivan en su país, por lo que a la larga se afianza la diferencia.
Minería y silvicultura
La minería y la silvicultura son dos actividades extractivas de gran importancia económica, ya que sus productos están destinados a la exportación. Son las grandes empresas las que controlan esta actividad. En general los productos que extraen son de alto valor añadido.
La minería fue una de las actividades básicas durante la colonización, y los yacimientos encontrados continúan explotándose. De África se extrae: hierro, manganeso, cobre, petróleo, gas natural, bauxita, uranio, oro, diamantes, etc.

La industria africana está muy poco desarrollada, ya que, si es cierto que el país es fuente de materias primas, no lo es de productos elaborados. Gran parte de la industria se dedica a la producción de bienes de poco valor añadido. La mayor parte de las industrias, salvo en Sudáfrica, son de capital extranjero. Sólo Sudáfrica tiene una industria considerable, y sólo en ciertas regiones, como el entorno del Cabo. La política de desconcentración de la producción que tienen actualmente muchas empresas multinacionales les ha permitido mejorar su tejido industrial, pero este continúa en manos alóctonas.
Una de las industrias que más importancia tiene es la de transformación de productos agrícolas. Los productos agrícolas deben ser envasados y tratados en origen antes de venderlos en los países desarrollados.
África es el continente que menos energía consume, y el que menos produce. Esto es sin duda un obstáculo para la creación de un tejido industrial estable; y ello a pesar de tener importantes recursos. Pero la energía se produce donde se consume.
El mayor obstáculo para la industrialización es la falta de capitales africanos y de una burguesía media.
Transporte, comunicaciones y servicios
En el sector servicios, el transporte es un sector clave en la economía capitalista desarrollada, ya que la prosperidad de las regiones depende de la posibilidad de los intercambios y del aprovechamiento de las ventajas comparativas. Pero las comunicaciones en África son difíciles y escasas. La infraestructura viaria, en gran medida, está abandonada desde los tiempos coloniales, faltan inversiones para mantenerlas y crear otras nuevas. En general, las comunicaciones con el interior son muy malas; mejoran en cuanto comunican las regiones productoras y mineras con la costa. Sin embargo, sí son buenas las comunicaciones con el exterior, debido a la importancia de las exportaciones. Son buenos los puertos y los aeropuertos de la costa y las capitales, principalmente los dedicados al comercio.
Muchas de las vías de comunicación se mantienen gracias al esfuerzo de las compañías que deben poner sus productos en el mercado internacional. Las empresas que comercializan los productos son las que realmente se benefician de la actividad económica, suele pertenecer a países ricos y en algunas regiones monopolizan el comercio exterior. Sólo Sudáfrica y el Magreb se escapan a esta situación.
Muchos de los ríos son navegables, pero sólo tiene importancia en el sistema de comunicaciones local o regional. Ferrocarriles y carreteras son de la época colonial, y la red es muy poco densa. En los países actuales la capital suele ser el centro de todas las vías. Esto evita, muchas veces, que se construyan vías de comunicación internacionales que creen regiones de frontera.
Los servicios, como en todos los países subdesarrollados, son de mala calidad. El Estado apenas ofrece prestaciones. La población que se ocupa en este sector suele hacerlo en servicios personales. No obstante, países como Kenia, Tanzania o los del Magreb tienen una infraestructura turística importante, con buenos servicios para ello. Egipto, Túnez, Argelia o Marruecos son algunos de los destinos turísticos más apreciados por los países ricos.

lunes, 17 de marzo de 2008

África



Walter Rodney, en su libro How Europe Underveloped Africa, nos explica la idea de que el desarrollo de Europa se produjo a costa del subdesarrollo de África. Es más nos muestra la idea de intencionalidad, la de que para que se produjese el desarrollo europeo era preciso que se produjera el subdesarrollo africano.


La tranferencia de riquezas naturales y mano de obra se hizo posible una vez que el comercio se hizo realmente internacional lo que nos traslada al siglo XV cuando África y Europa entraron en contacto por primera vez junto a Asia y el continente americano.

A partir de ese momento se produce el despegue de los países europeos y el hundimiento de los que quedan colonizados por ellos.


Además del daño sufrido durante los siglos de tráfico de esclavos, África perdía igualmente un tiempo precioso en el que Europa crecía y se desarrollaba. Pasada esta oportunidad sin provecho el continente quedó irremediablemente trastornado para el porvenir.


Lo que África experimentó en los primeros años del colonialalismo fue precisamente la pérdida de la oportunidad de desarrollarse como hemos podido comprobar con el paso de los años.
Se suele aceptar comúnmente que África fue colonizada a causa de su debilidad, la cual ha de ser entendida como debilidad militar unida auna capacidad económica inadecuada y a cierta debilidad política, es decir, la ausencia de estados de nación verdaderamente conformados, lo que dejaba al continente dividido y sin apenas conciencia de que el mundo se había convertido en un sistema único a causa de la expansión del capitalismo.