
Un informe indica que con el dinero despilfarrado se podrían haber solucionado problemas como el sida, el agua potable o la educación
Los conflictos armados registrados en los últimos quince años en África han supuesto pérdidas valoradas en casi 300.000 millones de dólares, lo que equivale a la ayuda internacional recibida de los principales donantes en este mismo periodo, y una reducción en un 15 por ciento del potencial de crecimiento económico de los países afectados, según un informe difundido por las organizaciones Oxfam Internacional (Intermón Oxfam en España), IANSA (Fundació per la Pau) y Saferworld. Con este dinero "despilfarrado", se podrían haber solucionado los problemas del sida, la tuberculosis y la malaria y el suministro de agua potable, educación y saneamiento.
El nuevo informe, 'Los millones perdidos de África', revela que uno de los problemas de fondo es el suministro de armas, que en un alto porcentaje proceden del extranjero. Por ejemplo, el 95 por ciento de los fusiles kalashnikov usados en los conflictos africanos proceden de fuera del continente. Asimismo, las ONG aseguran que "España es la principal suministradora de munición del África Subsahariana" y advierten de la necesidad de impedir la llegada de municiones a las zonas de conflicto a fin de limitar la violencia armada.
El estudio, que basa sus resultados en los efectos globales de los conflictos africanos sobre el Producto Interior Bruto (PIB) del continente y parte de las definiciones del Barómetro de Conflictos del Instituto de Investigación sobre Conflictos Internacionales de la Universidad alemana de Heidelberg, centra la atención en 23 países que sufrieron conflictos armados o crisis de violencia extrema entre 1999 y 2005: Angola, Argelia, Burundi, República Centroafricana, Chad, República Democrática del Congo (RDC), República del Congo, Costa de Marfil, Eritrea, Etiopía, Ghana, Guinea, Guinea-Bissau, Liberia, Níger, Nigeria, Ruanda, Senegal, Sierra Leona, Sudáfrica, Sudán, Uganda y Yibuti.
El documento revela que el coste de los conflictos en estos 23 países se elevó a 284.000 millones de dólares entre 1990 y 2005 y que los países africanos afectados por conflictos, guerras civiles o insurgencia han visto reducida su economía en una media de un 15 por ciento anual. El continente pierde unos 18.000 millones de dólares al año como resultado de los conflictos armados.
Estos costes son tanto directos --gasto militar, destrucción de infraestructuras, gastos médicos, cuidado de desplazados-- como indirectos --oportunidades perdidas, cese casi total de la actividad económica, desvío de ingresos procedentes de los recursos naturales, desempleo y falta de servicios públicos, traumas entre la población--. "Mueren más personas, sobre todo mujeres y niños, por causas derivadas de los conflictos que por el conflicto en sí", advierte el estudio.
Por ejemplo, en Guinea-Bissau, la tasa de crecimiento proyectada sin conflicto habría sido del 5,24 por ciento para el periodo 1998-1999, pero la tasa de crecimiento real fue de menos 10,15 por ciento. En Burundi, la tasa de crecimiento proyectada entre 1993 y 2005 era del 5,5 por ciento y el crecimiento real fue de menos 1,1, con una pérdida de 5.700 millones de dólares del PIB. En Ruanda, se calcula que el coste del daño material causado durante el genocidio de 1994 fue de cerca de 1.000 millones de dólares, y en la RDC el coste de reconstrucción se cifra en 20.000 millones de dólares.
Otro ejemplo significativo es el del norte de Uganda, afectado por los enfrentamientos del Ejército de Resistencia del Señor (LRA) con las fuerzas armadas, y por los consiguientes abusos contra la población por parte de los dos bandos. El informe revela que los costes militares derivados únicamente de este conflicto suponen un 28 por ciento del total, que las pérdidas en agricultura y ganadería, principales fuentes de sustento para la población, son del 20 por ciento, que las pérdidas de ingresos procedentes del turismo son del 14 por ciento y que los costes médicos relacionado con la guerra suponen más de un 10 por ciento del total.
La regionalización de los conflictos armados amenaza con agravar la situación de África

Según la 'Alerta 2007' de ECP y MSF, las crisis humanitarias aumentaron en 2006, a pesar de la ausencia de catástrofes naturales
El fenómeno de la regionalización está agravando el escenario de conflictos armados en Africa, continente que a pesar de contar con el mayor número de guerras y situaciones de tensión, sigue sin acaparar el grueso de la atención pública, según se desprende de 'Alerta 2007 Informe sobre Conflictos, Derechos humanos y Construcción de Paz' presentado hoy por Escuela de Pau (ECP) y Médicos Sin Fronteras (MSF), en el que también se subraya que el número de crisis humanitarias en 2006 sufrió un ligero aumento, a pesar de la ausencia de las catástrofes naturales que marcaron 2005.Según los datos del informe hecho público hoy en Madrid, el pasado año el número de conflictos armados en el mundo se mantuvo en 21, rompiendo así la tendencia de disminuición que se venía registrando en los últimos años. De estos, nueve tenían lugar en el continente africano, donde, además, la situación empeoró respecto a 2005, especialmente debido a la expansión de la crisis de la región sudanesa de Darfur y su prolongación en Chad y República Centroafricana, y el estallido del conflicto latente en Somalia, mientras la atención mediática se concentraba en Afganistán, Irak, el conflicto israelopalestino y Líbano.El director de la Escula de Cultura de Pau, Vicenç Fisas, puso de manifiesto cómo "la mayor parte de los conflictos que hay en la actualidad tienen muy pocos componentes ideológicos" y encuentran su origen básicamente en la cuestión del territorio y la lucha por los recursos naturales. "Hay muchos grupos armados que no tienen ni programas", explicó. Además, subrayó que en la mayor parte de los conflictos los actores no son fuerzas armadas regulares, sino fuerzas que no siguen principios ni códigos, "con un desprecio absoluto del derecho humanitario y donde lo que se busca no es el poder político, sino zonas ricas en recursos naturales", lo que conduce a que incluso se comentan violaciones y actos de pillaje sobre sus propias comunidades. Como aspecto positivo, Fisas destacó que son "muy pocos los conflictos armados donde no se está buscando una solución". "Pocas veces en la historia de las últimas décadas hubo tal cantidad de negociaciones en marcha", dijo. Según el informe, tres de cada cuatro conflictos tenían negociaciones en marcha, aunque de los procesos de paz abiertos en 2006, sólo el 18% funcionó relativamente bien, mientras el 42% sufrió ciertas dificultades y el otro 42% fue mal. En este sentido, el director de ECP subrayó que "sólo un 10% de los conflictos acaba mediante un proceso de victoria militar", mientras el resto lo consigue a través de paz.Asimismo, puso de manifiesto la "complejidad" que conllevan las ocupaciones estratégicas por parte de fuerzas extranjeras, que "dificulta la búsqueda de salidas" y restan visibilidad "a la gran cantidad de conflictos", especialmente a la catástrofe de Darfur, la más importante en términos de muertos, destrucción, número de desplazados y regionalización.
CRISIS HUMANITARIAS
Respecto a las crisis humanitarias, el año 2006, con 45 escenarios con importantes déficit humantiarios, vivió un ligero aumento de estas situaciones, especialmente remarcable por la ausencia de catástrofes naturales que caracterizó al año anterior y el protagonismo de las denominadas 'emergencias políticas complejas'.Así, según el informe, la mayor parte de crisis humanitarias tuvieron lugar en escenarios de conflicto, tensión o en situación posbélica, que en algunos casos se vieron agravados por la confluencia de fenómenos atmosféricos como sequías o inundaciones. Y nuevamente con el continente africano como el principal foco de necesidad, acaparando el 59% de las crisis humanitarias, con el eje Sudán-Chad-República Centroafricana a la cabeza.Al margen de Africa, Haití en América, Sri Lanka y Timor Oriental en el continente asiático, Chechenia Asia central y los territorios palestinos en Oriente Próximo fueron los escenarios de las crisis más graves. En este contexto, el informe subraya cómo la escasez de fondos volvió a repetirse durante el año, sobre todo, una vez más, en el contexto africano, especialmente en Níger, Kenia y el Africa austral. También fue alarmante la situación de la falta de fondos en los países del Cuerno de Africa, donde sólo el 34% del llamamiento humanitario emitido por Naciones Unidas por los países donantes. Mientras tanto, la acción humanitaria se vio marcada en 2006 por la obstaculización en el acceso a las víctimas y los ataques al personal humanitario. Así, la presidenta de Médicos Sin Fronteras, Paula Farias, subrayó cómo "cada vez es más difícil mantener el rol de independencia" de las organizaciones no gubernamentales.
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