La Sociedad del Primer Mundo ha seguido a sus dirigentes en el desarrollo de sus naciones apoyándose em el subdesarrollo de otras más débiles. Hemos contribuido a lo largo de la Historia a mantener un sistema social y económico cuyo progreso ha dejado una estela de destrucción de todos los demás sistemas que no han tenido posibilidad de adaptarse al que nos ha parecido más conveniente. Mediante los actos de fuerza, es decir, la guerra y la conquista, el esclavismo, la explotación del Hombre y la Naturaleza, se ha producido una situación en la que, una parte, la más fuerte, recibe todo o la mayor parte del beneficio, mientras que la más débil lo pierde todo, incluso el derecho que supone la posibilidad de desarrollarse.
Occidente viene estableciendo desde hace siglos una relación con los países más débiles económicamente que le ha asegurado la trasferencia de las riquezas de dichos lugares hasta su poder. Siempre el beneficio propio en combinación con la imposición de su política sobre los más débiles ha movido la voluntad de Occidente
La calidad de vida de la que disfrutamos hoy en día ha tenido como base la privación del bienestar del 80% de la Humanidad.
En este blog me gustaría exponer algunas de las consecuencias que han acarreado la indiferencia hacia este hecho.
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